Frustraciones fotográficas – parte I

Frustraciones fotográficas – parte I

Frustraciones fotográficas – parte I

Todo el que en un momento se ve atrapado por la fotografía decide adquirir un equipo superior para  lograr esas imágenes espectaculares que inundan la red, decidimos entonces invertir una cantidad considerable de dinero para que en principio nuestros amigos de Facebook e Instagram le den más likes a nuestras fotografías. Compramos un equipo mal llamado “profesional” y decimos “ahora sí, todos van a morir de la envidia cuando vean mis fotos”.

Como no sabemos que hacer en principio con ese equipo lo ponemos en Automático para probarla nada mas (creo que esa debe estar catalogada entre una de las 10 mentiras más grandes que decimos).

Nos damos cuenta en ese momento que queremos hacer algo que vimos en la web pero la cámara no lo hace como uno desea o sueña para ser más realistas.

Empezamos a revisar la web y vemos que un alto porcentaje de esos creadores de imágenes que nos fascinan recomiendan usar la cámara de manera Manual para calcular algo que llaman la exposición de la toma, en ese momento no sabemos que es eso y en verdad no nos importa solo queremos una foto arrecha cueste lo que cueste, así que hacemos caso a lo leído y ponemos el dial en M para trabajar la exposición de manera manual. Después de un mínimo de 50 fotos en el caso de mujeres y 2.500 en el caso de los hombres (recuerden que hombre que se respeta no pide ayuda), con todas las imágenes totalmente negras o blancas comienza la frustración, y nos preguntamos, ¿Será que me la vendieron mala? Porque primero tenemos que echarle la culpa a algo que no sea a nosotros mismos, ni de broma vamos a aceptar lo contrario, no por lo menos sin agotar todas las otras posibilidades (incluso culpando a la persona que tuvo la amabilidad de traerla del exterior).

Acto seguido buscamos ese amigo que todos tenemos y que sabe de fotografía, le contamos nuestro problema y agarra ese equipo que ya en ese momento presenta características diabólicas para nosotros, le da a un par de botones y obtiene unas imágenes espectaculares, de inmediato te mira con esa cara de lástima por tu ignorancia y sonríe para no decirte nada, lo cual acrecienta la impotencia y ganas de reventar el dichoso aparato contra el piso, hasta que te acuerdas cuanto te costó o todo lo que tuviste que llorar y rogar para que te lo regalaran.

Pero somos seres humanos y por ende altamente “picados” como decimos en Venezuela así que ni por error preguntamos cómo hizo, sólo ponemos cara de sobrados e inventamos la excusa perfecta algo así como “mi hermanito lo agarró y no me di cuenta que toco ese botón” y en ese mismo instante él te dice “¿pero tú no eres hijo único?” como si no fuera suficiente la humillación.

Después de momentos tan agradables pensamos “esto no puede ser tan difícil, deja que busque el librito ese que vino en la caja y resuelvo este problema”.

Allí comienza el verdadero VIACRUSIS primero conseguir el librito que en un 90% de los casos lo botan con la excusa de que está escrito en inglés o japonés, sin darnos cuenta que está dividido por secciones para los diferentes idiomas incluyendo el castellano. Pero ese es un obstáculo menor, sólo debemos Googlear el manual y lo bajamos en digital, en ese punto ya nos encontramos convencidos que tenemos el 90% del problema resuelto. No es hasta que empezamos a leer ese libro que parece escrito en alguna lengua muerta y editado por alguien que vivió en la torre de Babel, que nos damos cuenta que nos encontramos peor de cuando empezamos.

Nuestra impotencia nos lleva incluso a girarlo en diferentes posiciones a ver si así es más sencillo pero nada, cada vez es peor y seguimos sin saber qué hacer.

Estoy seguro que los fabricantes de cámaras algún día se darán cuenta de que los ingenieros que diseñan y desarrollan los equipos son PÉSIMOS escribiendo manuales, ese milagro tiene que suceder.

Es tal la impotencia que llegamos a pensar en llamar al amigo de nuevo hasta que recordamos su cara de placer viéndonos con lástima. En fin una frustración tras otra, así que después de gastar unos cuantos dólares en un equipo sofisticado decidimos volver a usar la cámara en automático convencidos a través de infinitos y consecutivos fracasos de que así quedan más bonitas, pero nada más lejos de la realidad.

Es ese momento de dolor infinito pensamos “para eso me hubiese quedado con mi celular y los dos millones de filtro de Instagram que sólo yo sé combinar” Concluyendo, varios meses después de la llegada a nuestro hogar del juguete más deseado, éste se ha convertido en una caja negra que da resultados aleatorios que en un 99% de los casos es todo lo contrario a lo que uno quiere y empezamos a odiarlo, sobre todo cuando algún familiar te dice “saca la camarita esa nueva tuya a ver si sacas mejores fotos que yo con mi celular”.

Este proceso de aprendizaje en verdad es un paso doloroso pero a la vez indispensable para todo fotógrafo, ya es el que nos da la fuerza en el futuro para golpear a todo aquel que nos diga “esa cámara si toma buenas fotos”.

En el próximo post intentaré explicar de manera sencilla como controlar la luz en nuestras cámaras para que así sus fotos dejen de ser totalmente negras o blancas cuando usan la cámara de modo manual.

Pd: cualquier semejanza a la realidad es pura coincidencia.

Arturo Maseda
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Arturo Maseda

Soy un chico bueno

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